Ellos también tienen derecho a ser escuchados

De acuerdo con la Convención de los Derechos del Niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. Desafortunadamente no todos los infantes tienen una familia, ¿sabías que en México más de 33 mil niños y niñas viven en instituciones sin el cuidado de una familia? De ellos, el 73% viven en centros para menores de edad.

Obstrucción en su desarrollo

Desafortunadamente los niños y niñas que crecen institucionalizados se ven expuestos a trastornos de vinculación y problemas de desarrollo; cada año que se encuentran en instituciones de cuidado conlleva un retraso en su desarrollo, dificultades para la independencia, en algunos casos puede incluso resultar en un exceso de medicación. Además, la negligencia y el daño causado por la temprana privación de una familia, es una forma de violencia.

¿Quién los escucha?

Nadie le ha preguntado a los niños, niñas y adolescentes, ¿qué sienten al vivir institucionalizados?, ¿cómo preferirían vivir? En Aldeas Infantiles SOS tiene como prioridad trabajar por el interés superior de los niños, niñas y adolescentes, para la institución es vital escuchar la voz de los niños, porque solo así dejaremos de verlos como objetos de protección, sin capacidad de participación, y podremos verlos como sujetos de derecho.

Fuerza a sus voces

En Aldeas Infantiles SOS México quieren que las voces de los niños, niñas y adolescentes que crecen institucionalizados sean escuchadas; ellos tienen derecho a vivir en familia, por ello:

  • Exigen acciones preventivas y de fortalecimiento familiar para evitar que sean separados de su familia
  • En el caso de que ya estén separados, favorecer acciones encaminadas a la reintegración familiar
  • Que cada niño y niña cuente con acciones y modalidades de cuidado alternativo considerando su interés superior
  • Solicitan que los centros de asistencia social cuenten con presupuesto asignado que favorezca la implementación de entornos afectivos, seguros y protectores.
  • Políticas públicas que velen por la protección de los niños y niñas
  • Y en los casos que sea necesario, generar procesos de adopción más agiles y eficaces.

Para lograrlo solicitan la colaboración de la sociedad civil y el Estado para garantizar que el derecho a crecer en familia de los niños, niñas y adolescentes que han perdido el cuidado de sus padres sea garantizado, aumentando el presupuesto destinado a la protección de la niñez y a los procesos de reintegración familiar; y desarrollando nuevas políticas públicas que velen por su protección.

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