¿Un hospital donde los niños no tienen miedo? Te contamos cómo Fessy y el equipo del Hospital Shriners para Niños de México han creado un santuario de salud física y emocional con una red de asistencia especializada para tratar pacientes, desde los cero a los 18 años, que requieran atención médica de ortopedia pediátrica y lesiones de quemaduras.

Inaugurado en 1945 gracias al empeño del Sr. D’Acosta y el club Anezeh, el hospital evolucionó de diez camas iniciales a una moderna instalación en 2006 con 80 camas, cuatro quirófanos y departamentos especializados que hoy benefician a más de 25,000 niños activos.

Terapia integral

Para profundizar en la labor de la institución médica, entrevistamos al Dr. Mariano González Lugo, quien lleva casi una década liderando el Hospital Shriners para Niños de México y nos confesó que ver a los niños recuperarse sin pedir nada a cambio es lo que le ha cambiado la vida.

Durante las festividades, como el Día del Niño, el hospital se transforma en una fiesta llena de regalos, música y payasos. «Todos los días son de los niños, pero hoy queremos que sepan lo importantes que son para nosotros», menciona el Dr. González. Para esta organización, la alegría es un componente vital y terapéutico del proceso de curación.

El primer paso es una cita de primera vez donde se evalúa si el caso entra en el rango de especialidad, que incluye desde temas congénitos hasta problemas de crecimiento. Una vez admitido como «paciente Shriners», el pequeño recibe un acompañamiento integral hasta su mayoría de edad.

Fessy, un encantador aliado

Si recorres las instalaciones notarás que el ambiente es todo menos frío. Fessy, el osito mascota oficial, adorna los pasillos en murales que transportan a los niños al espacio o al fondo del mar. «Fessy ayuda a reducir el nerviosismo de los pequeños», explica el administrador. Esta atención al detalle psicológico es fundamental, ya que el hospital no atiende urgencias ni traumatología de impacto inmediato; se enfocan en cirugías programadas y secuelas de quemaduras. Por lo que probablemente pasarán largos períodos en nuestras instalaciones.

Es un modelo donde la prioridad absoluta es el bienestar del niño, eliminando las barreras económicas que suelen frenar el acceso a la alta especialidad. El tratamiento va mucho más allá del quirófano, para lograrlo cuenta con un equipo multidisciplinario que incluye enfermería especializada, y un robusto departamento de Fisioterapia y Ergoterapia para la rehabilitación. Además, poseen un taller propio de Órtesis y Prótesis, donde fabrican los dispositivos necesarios para devolver la movilidad a los pacientes. Incluso, la tecnología permite que, al regresar a casa, el seguimiento continúe vía videollamadas quincenales, garantizando que la rehabilitación no se detenga por la distancia.

Una red que abraza a la familia

Para las familias que vienen de provincia, el hospital ofrece un soporte que va más allá de la medicina. El departamento de Trabajo Social es el puente hacia albergues y hospedajes, trabajando en conjunto con la fraternidad para que ningún padre tenga que preocuparse por dónde dormir mientras su hijo se recupera. Con la expansión a clínicas regionales en cinco estados clave, la organización sigue demostrando que la salud de calidad debe estar cerca de casa.

Parte de su ecosistema

También funciona bajo el esquema de hospital escuela, cada año recibe a 1,100 residentes de México y el Caribe que buscan cursar su subespecialidad en ortopedia pediátrica. Este programa tiene casi 40 años forjando expertos bajo el «Sistema Shriners”. Así que como podrás darte cuenta alberga una comunidad de expertos, desde médicos con 30 años de servicio hasta residentes jóvenes, todos unidos por una formación de excelencia que busca elevar la calidad de vida de la infancia.

El Hospital Shriners para Niños de México es, en definitiva, un lugar que ofrece tratamiento experto en ortopedia y lesiones de quemaduras con un amor incondicional por la vida de los más pequeños.